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Mujer en silla de ruedas, de espaldas, en una pasarela de madera junto a un lago al atardecer

Reflexiones

Cuando te sientes sola: Dios está contigo

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La soledad llega de muchas maneras. A veces tras un cambio de ciudad, una pérdida, una ruptura o una amistad que se enfrió. Otras veces aparece sin motivo claro, incluso rodeada de gente, cuando sientes que nadie te entiende de verdad.

Sentirte sola no es un pecado ni una señal de poca fe. Es una experiencia humana que la Biblia conoce bien. Y a esa experiencia, Dios responde con una promesa.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

1. No eres la única que se ha sentido así

La Biblia está llena de personas que se sintieron solas. David oró: «Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido» (Salmo 25:16). El profeta Elías, agotado, se sentó bajo un arbusto en el desierto y pidió morirse (1 Reyes 19:4). Y Dios cuidó de él: antes de hablarle, le dio alimento y descanso (1 Reyes 19:5-8).

Hasta Jesús conoció la soledad. En la noche más difícil de su vida, en Getsemaní, sus amigos se quedaron dormidos mientras Él oraba (Mateo 26:40). Por eso puedes estar segura de que te entiende.

2. Dios va delante de ti

Moisés dijo estas palabras a Josué y al pueblo antes de que entraran en una etapa nueva y desconocida, sin él a su lado: «Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides» (Deuteronomio 31:8).

Dios no solo camina contigo: va delante de ti. Ya está en el día de mañana, en esa cita que te preocupa, en esa casa que se te hace grande. El Nuevo Testamento recoge esta misma promesa para los que creen en Jesús: «No te desampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13:5).

3. Dios está cerca del corazón roto

«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu» (Salmo 34:18).

Dios no guarda las distancias con tu dolor. No espera a que estés bien para acercarse. Precisamente cuando tienes el corazón hecho pedazos, Él está más cerca.

Incluso si te han fallado las personas que más debían cuidarte, la Biblia dice: «Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá» (Salmo 27:10).

4. Sentirte sola no es estar sola

Los sentimientos son reales, pero no siempre cuentan toda la verdad. Puedes sentirte sola y, al mismo tiempo, estar acompañada por Dios. El salmista lo descubrió con asombro: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?» (Salmo 139:7). No hay lugar donde Dios no esté.

Jesús lo prometió antes de volver al Padre: «y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). Todos los días. También hoy.

5. Dios también nos da a otros

Dios no solo nos acompaña Él mismo; también nos regala personas. «Dios hace habitar en familia a los desamparados» (Salmo 68:6). Muchas veces, la respuesta de Dios a la soledad llega a través de una hermana en la fe, de un grupo pequeño o de una comunidad que te recibe.

Eso suele pedir un paso por nuestra parte: dejarnos conocer, aunque cueste.

Pasos para cuando te sientes sola

  • Dile a Dios cómo te sientes, sin filtros. Los salmos te dan permiso para ser sincera. Si no sabes cómo, aquí tienes una guía práctica para orar.
  • Copia una de las promesas de este artículo y léela cada mañana.
  • Da un paso pequeño hacia alguien: un mensaje, una llamada, un café.
  • Acércate a una iglesia o a un grupo pequeño donde puedas conocer a otros creyentes.
  • Piensa en alguien que también pueda sentirse solo y acompáñalo.
  • Si la soledad se convierte en una tristeza que no se va, pide ayuda a un profesional de la salud, además de apoyarte en tu iglesia.

Si quieres más promesas para llevar contigo, puedes leer Versículos para el día a día. Hoy, aunque nadie más lo vea, Dios está contigo. No te dejará ni te desamparará.

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