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Manos unidas en oración sobre el regazo, con la rueda de una silla de ruedas desenfocada al lado

Vida Cristiana

¿Cómo orar? Una guía práctica

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Mucha gente siente que no sabe orar. Que sus palabras son torpes, que se distrae enseguida o que no sabe qué decir. Si te pasa, estás en buena compañía. Los propios discípulos de Jesús se lo pidieron: «Señor, enséñanos a orar» (Lucas 11:1). Y Jesús no les dio una teoría, sino un modelo sencillo.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

Orar es hablar con un Padre

Antes de enseñar el Padre nuestro, Jesús dijo: «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto» (Mateo 6:6). La oración no es una actuación para que otros nos vean. Es un encuentro personal con Dios.

Tampoco es una fórmula mágica. Jesús advirtió contra las «vanas repeticiones» (Mateo 6:7) y añadió algo precioso: «vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis» (Mateo 6:8). No oras para informar a Dios, sino para estar con Él y confiarle tu vida.

El Padre nuestro se puede orar tal cual, y también se puede usar como guía para tus propias palabras. Veamos sus partes.

1. Acércate a tu Padre

«Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9).

La oración empieza mirando a Dios, no a nuestros problemas. Le llamamos Padre: hay cercanía y confianza. Pero está en los cielos y su nombre es santo: hay también respeto y asombro. Empieza dándole gracias y alabándole por quién es.

2. Pon sus planes por delante

«Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:10).

Antes de pedir, nos ponemos en sus manos. No es resignación, sino confianza: reconocer que Dios sabe más que nosotros. Puedes decirle: «Señor, ¿qué quieres tú en esta situación? Ayúdame a querer lo mismo».

3. Pide lo que necesitas hoy

«El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» (Mateo 6:11).

A Dios le importan las cosas prácticas: la salud, el trabajo, las facturas, las decisiones, las personas que quieres. Nada es demasiado pequeño para contárselo. Fíjate en las palabras «de cada día» y «hoy»: Dios nos invita a confiar en Él día a día, sin cargar ahora con las preocupaciones de todo el mes. Si la inquietud te roba la paz, quizá te ayude leer qué dice la Biblia sobre la ansiedad.

4. Pide perdón y perdona

«Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6:12).

La oración es un lugar seguro para hablar con sinceridad. Puedes reconocer ante Dios lo que has hecho mal, sin excusas, sabiendo que en Cristo hay perdón. Y es también el lugar donde soltamos las ofensas de otros. A veces no será fácil, pero puedes empezar pidiéndole a Dios que te ayude a perdonar.

5. Pide ayuda para el camino

«Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén» (Mateo 6:13).

Reconocemos que somos débiles y pedimos a Dios que nos guarde. Y terminamos como empezamos: mirándole a Él. El reino, el poder y la gloria son suyos. Podemos descansar.

Consejos prácticos para empezar

  • Busca un momento fijo cada día, aunque sean cinco minutos.
  • Habla con naturalidad, como hablarías con alguien que te quiere.
  • Usa el Padre nuestro como esquema: alaba, entrégate, pide, perdona y confía.
  • Anota tus peticiones en un cuaderno y vuelve a leerlas con el tiempo.
  • Ora también durante el día con frases cortas: en la cocina, en el autobús, en la sala de espera.
  • Cuando no tengas palabras, lee un salmo en voz alta o quédate en silencio delante de Él.

La Biblia nos anima a hacerlo así: «Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17). No se trata de estar todo el día de rodillas, sino de vivir en conversación con Dios. Si quieres frases de la Biblia para orar a lo largo del día, tienes algunas en Versículos para el día a día.

Dios no promete darte siempre lo que pides, ni en el momento en que lo pides. Pero sí te invita a llevarle todo, y promete algo que vale más: su paz, una paz «que sobrepasa todo entendimiento». Hoy puedes empezar con una oración sencilla. Él te escucha.

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